Macky Arenas
Cuando vivimos aquella operación combinada –porque a todas luces era combinada- del TSJ-CNE-Sebin para “recuperar” los cuadernos de votación del 12F, no faltó quien se apresurara a dictaminar que eso era "orden del TSJ" y que el CNE se limitaba a cumplir con la disposición. Nada más ingenuo. Ni el TSJ, ni el CNE, ni el Sebin harán nada que no venga por instrucciones del alto gobierno y allí habita un solo hombre. Pero no por ello hay que exculpar a quienes siguen siniestras instrucciones. Y mucho menos lavarle la cara al CNE porque para nada conviene a lo que viene.
No hay que excusar a quienes se excusan con el de más arriba, ni tampoco sale liso el que, representando muy bien su papel de “disidente” al interior del organismo electoral, sale en su defensa pretendiendo que “el presidente ahora la toma con ellos”. La verdad del asunto es que, después de haber calculado muy mal en el juego de Primarias, el gran jefe anda pasando facturas y todos quieren congraciarse. De allí esta persecución desatada contra la muy bien portada señora Albanes, que no es sino la punta del inmenso iceberg bajo el cual reverbera un estamento electoral opositor dispuesto a inmolar sus cuadernos con tal de salvarlos de aquella marabunta. Tan simplemente porque saben que inventarían maneras de anunciar un resultado manipulado.
Por eso es que hay que hablar claro en relación a las mañas del CNE. Por eso no es disuasivo, sino persuasivo el alertar de qué está hecho el organismo que conduce los procesos electorales en este país. Si la gente rubricara la transparencia del CNE no habría sido necesario deshacerse de esos cuadernos. Mucho menos habrían sido tan diligentes los custodios, gracias a todos los santos con el instinto de conservación bien afilado, al convertir en cenizas ese material. La gente no permitió que la constancia de su preferencia cayera en manos del gobierno. Con la lista Tascón era suficiente.
Esa es la verdadera movilización popular en defensa de su derecho constitucional y ello no se habría logrado si se vende confianza en ese organismo. A la gente la habrían encontrado en sus casas y a los cuadernos completicos. Se los habrían confiscado, como a diario confiscan propiedades. ¿Si son capaces de pactar una cosa y luego exigir otra, por qué no lo serían de cambiar resultados? Eso, por no meternos a cuestionar todo lo pasado. Tan sólo con lo ocurrido entre el 12F y el final de la pasada semana, cuando madrugaron con la multa a la siempre bien portada señora Albanes, hay material suficiente como para plantearse alternativas para el 7 de Octubre, donde sí se jugará a Rosalinda.
Por lo pronto, nada de lunas de miel con el CNE, nada de creer en esquiroles apoltronados dentro de ese organismo, nada de pensar que el TSJ es el malo y el CNE es el bueno. Van ligaditos, movidos como marionetas por el gran jefe. Dormir con el enemigo no parece recomendable. Desestimarlo, menos. Pactar con tramposos no resuelve y menos garantiza absolutamente nada. No andar por esos recovecos comiendo flores. Más bien mantener bien informado a un electorado que se ha mostrado valiente y cumplidor. Es una de las moralejas de este proceso.
mackyar@gmail.com
La autora es periodista, socióloga y conductora del programa "Biografías", transmitido por Globovisión, Caracas, Venezuela.
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